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El Blog del Decanato
Lunes, 11 Enero 2016 13:57

DNA-Prokids

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La ONU apunta que en torno a 2,5 millones de personas son víctimas de la trata de seres humanos cada año. ¿Cuál es su finalidad? explotación sexual, trabajo forzoso, servidumbre doméstica, mendicidad infantil, extracción de órganos, niños soldado... Los estudios revelan datos espeluznantes: más del 30% de las víctimas son menores de edad, particularmente niñas, un 0,3% de la trata se dirige al comercio de órganos…

La Universidad de Granada mantiene un programa internacional orientado a la lucha contra el tráfico de seres humanos mediante la identificación genética de las víctimas y sus familiares, especialmente de menores. El trabajo se desarrolla desde 2006 a través de Laboratorio de Identificación Genética bajo el nombre "DNA–Prokids". Se trata de hacer uso de la tecnología, el análisis del ADN, para ayudar a identificar a los menores separados de sus familias y, de este modo, evitar que sean víctimas fáciles del tráfico de menores, mendicidad, explotación sexual y laboral o adopciones ilegales. 

DNA-Prokids ha contribuido a la reunificación y/o a la liberación de más 1.000 menores en 16 países: 

• América: Bolivia, Brasil (Paraiba), El Salvador, Guatemala, Honduras, Rep. Dominicana, México (Baja California, Chihuahua, Guanajuato, Michoacán y Chiapas), Paraguay y Perú.

• Asia: Filipinas, India, Indonesia, Malasia, Nepal, Sri Lanka y Tailandia.
 
Características básicas
Los objetivos principales de DNA-Prokids se describen en cuatro palabras clave: "Ayudar" a identificar a menores separados de sus familias y, de este modo, "resolver" los casos denunciados; y "evitar" tanto que esos menores sean víctimas de trata, mendicidad, explotación sexual y laboral, adopciones ilegales... como de "prevenir" el delito, en tanto que se contribuye a su resolución. 

Para alcanzar esos objetivos, DNA-Prokids promueve una colaboración internacional sistemática y automática a través de la integración en una misma base de datos mundial de datos genéticos de menores no acompañados en situación de riesgo para lograr:

• Reintegrar a niños solos víctimas de trata de menores, desapariciones forzosas o fortuitas... gracias a la comparación de su ADN con el de familias que hayan denunciado su desaparición o ser entregados a las autoridades comprometidas con su protección.

• Luchar contra las adopciones ilegales al comprobar si las personas que entregan a un menor en adopción son los verdaderos familiares biológicos (madre, padre, abuelos), para evitar que menores procedentes de raptos, robos o tráfico de personas puedan ser dados en adopciones presuntamente legales.

• Estudiar y aplicar mejoras a los sistemas judiciales y policiales de todo el mundo para que luchen más eficazmente contra el tráfico de seres humanos, especialmente de niños y mujeres.

• Analizar y proponer una base legislativa común para la resolución de este problema.

• Evaluar e intentar solventar los problemas sociales y de comunicación que impiden una lucha más eficaz contra el tráfico de seres humanos.
• Ofrecer colaboración para la coordinación y la formación de especialistas en identificación.
Motivación y a quién va dirigido el proyecto
La razón de ser de un programa como DNA-PROKIDS tiene su base en la existencia de cientos de miles de niños no identificados en grandes y pequeñas ciudades de todo el mundo. Menores víctimas del abandono y de la trata, menores no identificados porque fueron robados, porque se perdieron o porque fueron encontrados por la policía bajo condiciones impropias, y no se tiene referencias ni datos de quiénes pueden ser las familias, y ello se debe a que bien los niños son muy pequeños y no hablan o no recuerdan, o bien porque aunque sean mayores no saben explicar quiénes son por hechos traumáticos o porque fueron alejados de sus familias en un momento de su vida que no pueden recordar.

Otra parte importante de DNA-PROKIDS es comprobar que todos los niños que son dados en adopción lo sean con una perfecta identificación; o sea, que comprobemos con ADN que es la familia verdadera o biológica (normalmente la madre o el padre) la que lo da voluntariamente, para evitar casos de niños robados que son dados en adopción por personas que no son sus madres verdaderas para mantener el "negocio de las adopciones alrededor de las mismas".
Objetivos de la campaña de crowdfunding
Los necesarios retos de futuro de DNA-Prokids obligan a buscar nuevas vías de financiación para actividades más o menos costosas, es por ello que desde DNA-PROKIDS hemos decidido lanzar esta campaña de recaudación de fondos a través del CROWDFUNDING para poder sufragar los nuevos retos que se nos presentan:

• Objetivo de captación URGENTE de recursos en esta campaña: adquirir 4 Kits de análisis genético STRs autosómicos y de cromosoma Y. Se trata de un material estrictamente necesario para atender las peticiones de colaboración en identificación genética que realizan algunos de los estados antes citados o de organizaciones como Cruz Roja, ACNUR o la Organización Internacional para las Migraciones. Valor de este material es de 10.000 euros. Nuestra solicitud va de los 5.000 (2 kits) a los 10.000 euros (4 kits).

• Objetivo de captación de recursos a un año vista: financiar el mantenimiento y, sobre todo, la sustitución de parte de un equipamiento imprescindible para realizar la identificación genética en el laboratorio: LASER HEAD 10Mw Multimode SVC RC, valorado en 8.184 euros.

Retos de futuro, financiación para:

1. Aumentar el número de países participantes.

2. Incrementar el número de muestras existentes en las bases de datos existentes en cada país.

3. Promover y ayudar a generar legislación específica, nacional e internacional, en relación al tráfico y trata de menores y a su prevención.

4. Coordinar los desarrollos legales, científicos y técnicos en los diferentes países para que el intercambio de información sea posible del modo más efectivo posible en todo momento
 
Más información:
 
 
 
 
Martes, 04 Marzo 2014 18:12

MacStatin

Escrito por

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a un Seminario sobre Innovación y Financiación Sanitaria organizado por la profesora González López-Valcárcel de nuestra Universidad. Una de las conferencias, impartida precisamente por la organizadora, versó sobre las Políticas de Salud y Economía de la Prevención. Como es habitual en las conferencias de la profesora López-Valcárcel, la disertación resultó amena e ilustrativa. En uno de los ejemplos que utilizó en relación con la prevención primaria hizo referencia a la idea creciente de que, del mismo modo que es razonable colocarse el cinturón de seguridad para minimizar los riesgos que supone conducir un vehículo, también podría ser lógica la administración de estatinas (que se pueden ofertar junto a la mostaza y el kétchup) en los puntos de venta de la “comida basura”, con objeto de compensar el riesgo cardiovascular de este tipo de comida.

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Este comentario de la profesora López-Valcárcel me trajo a la memoria uno de los asuntos más polémicos que se han suscitado en la última edición del Congreso de la Asociación Americana del Corazón (AHA): las nuevas Guías de Valoración del Riesgo Cardiovascular. Según algunos epidemiólogos, lo que la AHA y el American College of Cardiology proponen ahora en estas guías puede incrementar entre un 75 y un 150% la población americana que deberá seguir este tipo de tratamiento. Dicho de otro modo, más del 44% de los hombres y del 22% de las mujeres sanas entre los 40 y 75 años deberían medicarse con inhibidores de la HMG-CoA reductasa.

Sin embargo, antes de precipitarse a la farmacia de guardia conviene hacer algunas consideraciones. Las nuevas recomendaciones que hacen los cardiólogos americanos podrían tener sentido si las estatinas fueran realmente tan eficaces como afirman sus defensores y no tuvieran efectos adversos. Sin embargo, cada vez se describen más efectos secundarios asociados a estos fármacos, que afectan al menos a un 18% de las personas que los toman. Estos efectos adversos incluyen afectación muscular (desde simples mialgias hasta rabdomiolisis), astenia, cataratas, disfunción cognitiva, neuropatía, daño hepático, insuficiencia renal o el desarrollo de diabetes. Además, tampoco parecen impedir entre el 60 y el 80 por ciento de eventos cardiacos, lo que implica un “riesgo residual” poco aceptable.

Así las cosas, cabría preguntarse si es casual que muchas de las grandes compañías farmacéuticas fabricantes de estatinas sean contribuyentes activos, con cantidades significativas de dólares, al mantenimiento de la AHA. También se podría plantear la cuestión de hasta qué punto es importante que casi la mitad de los autores de estas recientes recomendaciones reconozcan vínculos con la industria farmacéutica.

Las estatinas ya son los segundos medicamentos más consumidos en nuestro país. En EE.UU. los toma casi uno de cada cuatro estadounidenses adultos entre los 45 y 64 años de edad, y alrededor de la mitad de las personas mayores de 65 años. Sin duda, las estatinas son fármacos útiles para algunos pacientes pero no se puede olvidar el papel clave que tienen los cambios en el estilo de vida para reducir el riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular. La profesora López-Valcárcel nos recordaba que los inputs en la prevención primaria son fácilmente sustituibles y existen otras muchas cosas que podemos hacer para proteger nuestro corazón, como hacer ejercicio, perder peso, controlar la tensión arterial, dejar de fumar o tomar ácido acetil salicílico a dosis bajas. Si seguimos una vida saludable, tal vez nunca necesitemos tomar estatinas.

Sábado, 06 Abril 2013 20:36

Privatización de la Sanidad

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La sanidad pública está en peligro. En pocos meses hemos pasado del “todo a todos gratuito”, a cobrar a los familiares de los pacientes por recostarse en la butaca en la que acompañan al enfermo en algunos hospitales catalanes.  La recesión y el descenso de los ingresos; la disminución de medios, de personal y de inversiones; el incremento de los enfermos crónicos y la medicalización de la sociedad; la ausencia de una opinión pública fundada y consistente; la pérdida de interés político en la sanidad como fuente de votos; y el conformismo del personal sanitario, no invitan precisamente al optimismo acerca del futuro de nuestro sistema público de salud.Privatización

Entre tanto, la sanidad privada, favorecida por los recortes del gasto público, ya alcanza un volumen de negocio cercano al 30% del gasto sanitario total de nuestro país. No es, por consiguiente, una sanidad marginal; tampoco hay razones para pensar que sea de una calidad deficiente, aunque sí conviene recordar que no es una sanidad que esté para hacer altruismo, sino para hacer negocio y, por tanto, para obtener beneficios. Es un ámbito en el que la equidad es un concepto insólito y en el que el acceso a las prestaciones depende de la disposición que se tenga a pagar por ello. Así las cosas, esta misma semana podemos leer en la prensa que en la Asamblea de Madrid se ha pedido la elaboración de un informe sobre Competencia en el Sector Sanitario por considerar que existe una excesiva proximidad entre el poder político y el empresarial, con procesos de “puerta giratoria” y “riesgo moral”. De hecho, de los cinco hospitales de gestión 100% privada del Servicio Madrileño de Salud, cuatro los gestiona la misma empresa, en este caso, Capio. Asimismo se solicitó la comparecencia de la viceconsejera de Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid para que explicara lo que, a juicio de algunos parlamentarios, es un aumento desproporcionado de la derivación de pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas del Hospital Gregorio Marañón a centros concertados. También esta misma semana han sido noticia las declaraciones del director gerente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, en las que aseguraba que la entidad que dirige está en disposición de poner en marcha inmediatamente la colaboración público-privada en cuatro hospitales de la región.

Lo sorprendente de todo este proceso es que sus impulsores, que trasladan tenazmente una aparente superioridad moral de lo privado sobre lo público en la gestión sanitaria, desconocen las consecuencias e hipotéticos beneficios de esta reforma. De hecho, hoy por hoy, nadie es capaz de garantizar una fórmula objetiva y transparente que evalúe resultados según distintos modelos de gestión, incluidos los mixtos donde en ocasiones los intereses públicos y privados se entremezclan de forma poco clara. Las experiencias recientes con los nuevos hospitales madrileños o con el ya célebre de Alzira, son elocuentes. Esto no quiere decir que no sea evidente la existencia de ineficiencias en el sistema sanitario público o que no se pueda mejorar su calidad y su equidad. Pero, lo que no parece razonable es proceder a la privatización de la gestión de hospitales y centros de salud por razones ideológicas y sin poder demostrar criterios objetivos de mayor eficiencia. La buena gestión de lo público no exige privatizaciones, restricción de servicios o exclusión de grupos marginales.

Los Ilustrados del siglo XVIII comenzaron a ser conscientes de que la enfermedad empobrece a las naciones y es la enemiga fundamental del progreso. Posteriormente, el movimiento salubrista británico acuñó el lema “public health is wealth”, y por eso el higienismo fue hilo conductor de las políticas liberales desde mediados del siglo XIX. El compromiso por garantizar el derecho a la salud dio lugar en toda Europa a los seguros sociales, es decir, la responsabilidad del estado en la asistencia social y sanitaria a los ciudadanos, asumiendo que la salud de éstos era su principal patrimonio. Gracias a este Estado Providencial o del Bienestar se logró la erradicación de grandes epidemias y el control de unas cifras inaceptables de desnutrición crónica y de mortalidad infantil. A lo largo de este proceso histórico, la salud pública ha sido una conquista permanentemente amenazada y las estrategias para privatizar la sanidad han sido constantes. Hemos asistido a una reducción progresiva de la capacidad asistencial de los centros públicos, lo que se ha traducido en el incremento de las listas de espera y, como consecuencia de ello, en la desacreditación del sistema, en el incremento de las desigualdades y en pérdidas económicas significativas.

La dimensión económica de la asistencia sanitaria no debería obligar a que, aquí también, el mercado se imponga sobre la política (DRAE, 7.f. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados). El derecho a la salud parte de la teoría de la justicia distributiva y del altruismo. La salud debe considerarse distinta del resto de bienes económicos y se acepta universalmente su carácter de bien preferente o tutelar. En España, de la misma forma que estamos sensibilizados contra la discriminación o la explotación, tampoco hemos aceptado –y ese es uno de nuestros orgullos- una sociedad en la que una persona pueda morir o quedar con minusvalías por falta de atención médica, o que al sufrir una enfermedad o un accidente se vea forzada a vender todos sus bienes. La sanidad pública es nuestro mejor monumento porque es la consecuencia de un gran acuerdo entre todos los ciudadanos, de ese gran pacto entre hombres y mujeres, ricos y pobres. No se puede reducir la sanidad pública a unas prestaciones básicas imprescindibles porque si las clases medias abandonan el sistema, éste se debilitará y se convertirá en una nueva beneficencia. La atención sanitaria, en definitiva, no puede ser una mercancía que esté sólo al alcance de quienes puedan permitírsela.

Es posible que tengamos que pensar en nuevas fórmulas, pero lo que no es de recibo es deslegitimar, empobrecer y desmantelar el sistema más justo que hemos tenido en España en toda nuestra historia, sin un debate serio, sin razones objetivas convincentes y sin alternativas solidarias y justas que eviten acentuar la desigualdad que, no lo olvidemos, es el principal factor generador de enfermedad.

Domingo, 18 Noviembre 2012 20:22

¿Son útiles los Congresos Científicos?

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Los congresos, simposia y reuniones científicas de todo tipo –internacionales, nacionales y regionales- forman parte del paisaje académico, social y profesional de todas las disciplinas relacionadas con las ciencias de la salud. La cifra anual de este tipo de eventos es desconocida, aunque algunos la sitúan en más de 100.000 en todo el mundo. Un artículo publicado recientemente en JAMA se cuestiona acerca de la utilidad de todo este despliegue. El planteamiento teórico es que estos encuentros sirven para difundir la investigación de vanguardia y que tienen un alto valor formativo. Sin embargo, no se dispone de ninguna evidencia que respalde esta aseveración. Por el contrario, algunos datos sugieren que los congresos médicos podrían servir a intereses espurios y contribuir al sostenimiento de un más que cuestionable sistema de valores.pr2

La ingente cantidad de reuniones a la que aludíamos estimula un modo de producción investigadora con escasa supervisión y que contribuye a la construcción de currícula mediocres basados en este tipo de contribuciones, en general, muy poco relevantes. Es cierto que no todos los eventos científicos son iguales. El autor del artículo señala que la revisión por pares que se realiza en congresos de otras áreas de conocimiento –ingeniería, ciencias de la computación, etc.-  es más estricto y, además, contempla el análisis de todo el trabajo que se tiene intención de presentar y no un mero resumen de 300 o 400 palabras, en el mejor de los casos. De acuerdo a la información proporcionada por la Cochrane Database, un número proporcionalmente muy escaso de trabajos presentados en los congresos de ciencias de la salud ve la luz en forma de publicación en una revista científica de cierto prestigio. Es más, parece bien documentado que cuando esto sucede, los datos más elaborados que aparecen en la publicación son sustancialmente diferentes de los presentados, seguramente de forma precipitada y prematura, a una amplia audiencia en el congreso. Si lo que se presenta en las reuniones científicas constituye la vanguardia del conocimiento, no se entiende porqué esta información no aparece publicada de forma inmediata y porqué es necesario desplazarse miles de kilómetros para escuchar estos avances, cuando bien podrían utilizarse las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación para cumplir este objetivo. Además de la inmediatez de la información, el acceso virtual evitaría, según el British Medical Journal, la emisión de unas 10.000 toneladas de CO debido a los desplazamientos por cada congreso de tamaño medio.

Cada sociedad científica se dota de su propio panel de expertos que se hacen especialmente visibles a todos los miembros de la asociación durante los congresos. A la luz de la dinámica de estas grandes sociedades profesionales y sus reuniones periódicas, el liderazgo de los expertos se basa, en ocasiones, no tanto en el mérito científico, el trabajo continuado o la originalidad de sus ideas, como en la habilidad para desenvolverse en los círculos de poder. El mensaje que de esta forma reciben nuestros jóvenes científicos es ciertamente descorazonador. Por otra parte, la industria farmacéutica y biotecnológica aprovecha las oportunidades que le brindan estos congresos para entrar en contacto con miles de médicos y ejercer su influencia. Es cierto que en muchas reuniones internacionales se solicita de los conferenciantes que manifiesten sus relaciones profesionales con estas compañías. Sin embargo, la utilidad de estas medidas es dudosa porque la mayoría de los oradores tiene potenciales conflictos de interés.

En definitiva, no está clara la contribución de los congresos médicos internacionales al avance de la ciencia y del conocimiento científico. Tal vez, una parte de los gastos que se genera en la organización de estos eventos y sus actividades paralelas, podría emplearse con más rentabilidad en el desarrollo de métodos y tecnologías educativas más eficientes. El establecimiento de relaciones sociales y contactos con otros colegas también puede hacerse de forma más barata y eficaz, lo que no quiere decir que encuentros personales ocasionales no sean interesantes, e incluso indispensables, especialmente cuando se trata de grupos pequeños y focalizados en temas muy específicos. En cualquier caso, estas reuniones de tamaño reducido y con objetivos concretos supondrían una pequeña fracción del gasto generado por los grandes congresos internacionales que movilizan a varios miles de personas.

Existen muchos intereses que favorecen el mantenimiento de los congresos tal y como los conocemos actualmente. El sistema actual propicia una extraordinaria atomización del conocimiento que, en última instancia, impide la actuación de la selección natural. Se debería analizar si no hay otros medios, -como las redes sociales, videoconferencias, etc,- que puedan cumplir idénticos propósitos. Se podrían diseñar reuniones específicamente dedicadas al análisis de las indicaciones de determinados procedimientos o intervenciones, a la pertinencia de la prescripción de algunos fármacos modernos y a la evaluación de sus ventajas en relación con los más clásicos, o a cómo favorecer las medidas diagnósticas y terapéuticas más baratas, más seguras y respaldadas por mejores evidencias científicas. Algunos también proponen ser más estrictos en la selección de los organizadores de los congresos, y sugieren que una opción plausible sería excluir de los comités organizadores –y también del gobierno de las sociedades profesionales- a los investigadores con relaciones estables con la industria farmacéutica en los tres años previos a la realización del evento.

Sin duda, no se puede ni se debe simplificar en este asunto, pero tampoco conviene perder de vista que sería útil poder objetivar la utilidad de unas reuniones que, en ocasiones, resultan caras y contraproducentes.

Domingo, 09 Septiembre 2012 12:16

Sesgo de confirmación y nuevas tecnologías

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Leo en el periódico un artículo de Elvira Lindo sobre Manuel Chaves Nogales. Pero hoy no me interesa glosar la figura de Chaves Nogales como la del periodista vocacional que fue, y ejemplo de intelectual imparcial, lúcido y comprometido con su tiempo. Lo que me ha llamado la atención de la columna de Elvira Lindo son sus reflexiones iniciales acerca de la memoria y cómo su componente sentimental nos aleja de lo que realmente ocurrió, de la historia. Paul Valéry sostenía que la memoria no nos serviría de nada si fuera rigurosamente fiel, pero, por eso mismo, corremos el riesgo de que finalmente no importen los hechos reales sino que sólo valga la opinión que cada uno tiene acerca de lo sucedido.   

Efectivamente, corren tiempos en que “la opinión personal, -como señala Elvira Lindo-, se ha convertido en una cosa sagrada”, hasta el punto que somos capaces de situarla por encima de los datos objetivos. Hoy más que nunca, parafraseando a Antonio Machado, vamos envueltos en nuestros harapos intelectuales, despreciando  lo que ignoramos o los libros que no hemos leído.  confirmation-bias-54174 186x186

El cerebro humano tiene tendencia a aceptar información que confirma lo que ya cree, independientemente de la veracidad de esas creencias, y a rechazar aquello que lo cuestiona. Es lo que se conoce como “sesgo de confirmación”. Abrumados por un flujo de información constante y difícil de controlar, nos inclinamos instintivamente a seleccionar los datos que mejor se ajustan a lo que ya pensábamos y, por las mismas razones, a rechazar sin reparos todo lo demás. Es más, cuando personas desinformadas reciben los datos correctos, no sólo no cambian de opinión, sino que se aferran más a ella.

A esta preocupante manera de funcionar de nuestros cerebros tenemos que añadir la influencia, no siempre beneficiosa, que ejercen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. La red contribuye a nuestro “adoctrinamiento utilizando nuestra propias creencias”. Los buscadores y las redes sociales filtran información según los gustos del usuario, personalizan la información que ofrecen, lo que sin duda es muy cómodo, pero no por ello menos peligroso. Eli Pariser, asesor de Barack Obama, afirma que “la personalización invisible de las redes te hace pensar que tienes una visión total de un asunto, cuando lo que tienes es una visión distorsionada. A nivel social, esto se traduce en que cada vez resulta más difícil identificarse con distintos puntos de vista y tener un discurso imparcial, libre, democrático, lo que a la larga, hace más complicado resolver los problemas sociales”. En definitiva, un mundo construido a partir de todo lo que nos resulta familiar o con lo que estamos de acuerdo a priori, es un mundo en el que no hay nada que aprender.

Ahondemos, pues, en la variedad. Leamos distintos periódicos, escuchemos diferentes emisoras de radio, busquemos personas que nos aporten nuevas ideas o visiones distintas de los problemas, no simplifiquemos nuestro pensamiento, esforcémonos en la diversidad y en la pluralidad garantes de la libertad. No podemos exigirnos el agotador esfuerzo que supone vigilar nuestro cerebro para evitar el sesgo instintivo de escuchar sólo lo que queremos oír, pero sí podemos ser inflexibles en la denuncia, como propone Brendan Nyhan, de aquellos que proporcionan datos falsos sobre los que se basarán luego opiniones incorrectas. Y ya sabemos lo difícil que luego resulta apearnos de una opinión bien interiorizada. Ya lo decía Epícteto: “Es imposible aprender sobre lo que se cree saber”

 

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